Llamado
"el Hombre Legendario" por el Washington
Post, Igor Kostin es un testimonio capital
de la catástrofe de Chernobil. El 26 de
abril de 1986, sólo unas horas despúes
de la explosión, él sobrevuela
la central. La radiactividad es tan fuerte que
todas sus películas se vuelven negras.
Sólo una foto podrá ser salvada:
una foto que dará la vuelta al mundo.
Sorprendido por la magnitud de la catástrofe
y el silencio de las autoridades, Igor Kostin decide
quedarse allí y vivir entre los 800.000
liquidadores que sucesivamente trabajarán
en el lugar del accidente. Él mismo afectado
por la radiación, no cesará, durante
veinte años, de fotografiar la central y
la zona prohibida que la rodea. Su historia se
confunde con la de Chernobil. Él vio la
evacuación de los pueblos, la desesperación
y el valor de los habitantes, la construcción
del sarcófago, hombres trasladando bloques
de piedra radiactivos con las manos desnudas, cementerios
de máquinas, jardines y campos contaminados
convertidos en tierras salvajes donde ya no hay
lugar para el hombre.Por primera vez, cuenta su
historia, con palabras e imágenes.
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